¿Cuál es mi misión en la vida?


¿A qué hemos venido a este limitado mundo terrenal pasajero? ¿Cuál es mi misión en la vida terrenal? ¿Cómo puedo ser útil en este mundo con mis máximos 123 años de vida (por si acaso llego al límite excepcional de años)? ¿Nacimos por azar a causa de una simple fecundación o tenemos un propósito definido? Algo nos hace preguntarnos: "¿Por qué estoy aquí?" Ese algo (Alguien, mejor dicho) es Dios, quien Le habla a nuestro espíritu (o conciencia).

Estamos temporalmente aquí en la Tierra para:
  • Conocer a Dios (san Juan 17:3),
  • Honrar a Dios (Salmos 33:8; Salmos 138:5) y
  • Compartir los beneficios de esta experiencia con otros por medio de nuestro talento (sea creyente o aún no, Éxodo 31:1–6) o nuestro don espiritual (en el caso de los creyentes, Romanos 12:3, 6; 1 Corintios 12:11) mientras estemos en la Tierra para poder pasar la eternidad en un lugar llamado Cielo o Paraíso celestial (san Mateo 28:19; san Marcos 16:15; san Lucas 24:47-48).
Naturalmente, sólo podemos hacer eso si reconocemos y aceptamos al Señor Jesucristo como nuestro  único Salvador.

La Biblia nos dice que Dios creó específicamente al hombre y la mujer a su imagen y que deseaba tener "compañerismo" (compañía o amistad) con su creación. Él los bendijo y les dio dominio sobre los peces del mar, las aves del cielo y sobre toda criatura viviente que se mueve sobre la tierra ( Génesis 1: 1-28 ). Estamos aquí para cuidar la Tierra. También estamos aquí por el placer y para cumplir la Voluntad de Dios, que termina siendo agradable para nosotros, si lo conocemos personalmente. De lo contrario, si estamos en el pecado y no Le conocemos íntimamente mediante el ayuno y la oración, todas las cosas espirituales nos parecerían aburridas o sin sentido.

Muchas personas ateas y pecadoras creen que uno viene a este mundo por pura casualidad, producto de una fecundación azarosa, y por tanto, como se vive una sola vez, uno debería: comer, beber y ser feliz (hedonismo). Para ellos la vida solo es en este mundo y no hay nada más allá de la muerte, nos comparan con animales y vegetales cuyo ciclo es: nacer, crecer, desarrollarse y morir. Sin embargo, debemos recordarles que el hombre está compuesto de cuerpo, alma y espíritu.

NOTA: El morir sin cumplir con la misión que tenemos en esta vida, es morir sin haber producido frutos buenos, y al no producir frutos buenos, significa alguna de estas 2 opciones:

  • o fuimos neutrales (no hicimos ni bien ni mal) simplemente fuimos trozos de carne y huesos sin utilidad. Fuimos frutos que solo sirven de adorno en la naturaleza pero que no son buenos para comerse y deleitarse.
  • o hicimos pura maldad, lo cual es peor aún. Fuimos frutos malos (podridos, llenos de veneno, etc...)
Recordemos que "Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado en el fuego". (San Mateo 7:19, RVR 1960), el versículo no dice "...que no da fruto", sino que dice claramente "buen fruto", lo cual significa que tal vez podrás dar frutos según tu concepto humano terrenal, pero si tus frutos (obras) no son parte de la misión que Dios Te encomendó, pues tus frutos no son buenos, son simplemente frutos sin ningún uso, son como la paja que no resiste al fuego. Así de simple.

Por eso es que, muchos religiosos cumplidores en apariencia, agnósticos y ateos humanistas "buenos" que mueren, van a dar a una eternidad que no esperaban allá en el lugar de tormento de fuego, pues confiaban más en su propia definición de moralidad y en sus propios códigos de conducta. Cumplieron quizás una misión personal (proyecto de vida egoísta o filantrópica), más no la Voluntad de Dios expresada mediante su misión espiritual.

Muchos se preguntan:

¿No se supone que venimos a este mundo a ser felices?, ¿Por qué a fuerzas tendríamos a seguir ciertos preceptos aunque no seamos felices en la vida y pasemos pruebas y cuánta dificultad?

El detalle aquí es que la felicidad en el ser humano radica en hacer la maldad, entregarse al hedonismo sin censura. Recordemos que el corazón del hombre es malo por naturaleza.

Por mencionar un ejemplo, para ciertos hombres, ser feliz es irse de parranda (alcoholismo), tener muchas mujeres (fornicar), prosperar en sus negocios aunque sea de manera ilícita (robar, hurtar, estafar, etc...) sin querer merecer por sus acciones ningún tipo de castigo o reprensión.

En algunas mujeres, felicidad es: serle infiel al esposo (adulterio), emborracharse, coquetear, enaltecer su belleza, presumir lujos, ponerse al tú por tú al marido y jactarse de ello, gastar a manos llenas, etc...

Cómo vemos, el concepto de ser feliz según la Biblia es muy diferente al concepto humano. La Biblia dice que para ser feliz uno debe andar en rectitud, aún en medio de tribulaciones, uno tendrá la Verdadera felicidad definitiva en la Eternidad.

Para el ser humano actual, ser feliz es complacer los deleites de la carne: comida, bebida, relaciones sexuales (no importando si son lícitas o ilícitas), etc...


Fuentes
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  • Why Am I Here on Earth? Sharon Houk © 2018 The Christian Broadcasting Network, Inc., A nonprofit 501 (c)(3) Charitable Organization. Disponible en el sitio web: http://www1.cbn.com/questions/why-am-i-here-on-earth


Créditos de fotos e imágenes
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  • Madre y recién nacido posparto. De Tom Adriaenssen - https://www.flickr.com/photos/inferis/110652572/, CC BY-SA 2.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=639667