El mito de la Virgen de Guadalupe


Astarté era la diosa conocida por los griegos y romanos, Astarot era el nombre en hebreo. Otras diosas falsas conocidas eran Artemis y Diana. Estaba también Cíbeles o Rea, diosa romana madre de los dioses del Olimpo.

Es en el siglo VI que el papa Gregorio El Grande adoptó el culto pagano de la diosa Semiramis (reina de Babilonia) y lo ajustó bajo el nombre de Virgen María.


El nombre Guadalupe ya se lo aplicaba a una imagen católico-romana de una Virgen en España. Etimológicamente hablando, el nombre propio ‘Guadalupe’ viene del árabe Wad al-luben, que significa literalmente: “río escondido”.

Durante la “cristianización de los indios” o “conquista espiritual”, los frailes comenzaron bautizando a los indígenas nobles. Construyeron templos católicos sobre las antiguas pirámides, utilizando sus mismos materiales. Asimismo, los frailes cambiaron los antiguos dioses por imágenes cristianas (Cristo, la Virgen y los santos, etc…).


El culto a la diosa azteca Tonantzin [nuestra madrecita], en el cerro del Tepeyac, fue sustituido por el de la Virgen María, que más tarde sería popularmente conocida como la Virgen de Guadalupe. Para hacer más atractiva la fe católico-romana, en las ceremonias había música, danzas, cantos, adornos florales, procesiones con luces e incienso, toda una mezcla entre un cristianismo apóstata y las antiguas prácticas paganas nativas consideradas como ‘inofensivas’.

Bernardino de Sahagún describe el culto a Tonantzin:
...uno de estos está en México, donde está un montecillo que llaman Tepeacac y que los españoles llaman Tepequilla, y ahora se llama Nuestra Señora de Guadalupe. En este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses, que ellos llaman Tonantzin, que quiere decir nuestra madre. Allí hacían muchos sacrificios en honra de esta diosa, y venían a ella de muy lejanas tierras, de más de veinte leguas de todas las comarcas de México, y traían muchas ofrendas: venían hombres y mujeres y mozos y mozas a estas fiestas. Era grande el concurso de gente en estos días y todos decían 'vamos a la fiesta de Tonantzin'; y ahora que está ahí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomando ocasión de los predicadores que también la llaman Tonantzin. ...y vienen ahora a visitar a esta Tonantzin de muy lejos, tan lejos como de antes, la cual devoción también es sospechosa, porque en todas partes hay muchas iglesias de Nuestra Señora, y no van a ellas, y vienen de lejanas tierras a esta Tonantzin como antiguamente." - Fray Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de la Nueva España, 1540-1585
El mismo fraile sospechaba que los indígenas en realidad iban a Tepeyac a adorar a su diosa Tonantzin en su santuario original y no a venerar a la Virgen de Guadalupe como los conquistadores pretendieron imponerles, razón por la cual habiendo muchas capillas guadalupanas, ninguna de estas eran tan apreciadas como el templo original a Tonantzin.

Los ídolos indígenas eran a menudo, destruidos pero sustituidos por ídolos católicos-romanos, bajo el argumento de que los primeros eran obra del demonio y los últimos eran aprobados por su temática cristiana. Los frailes sumidos en su ignorancia y en su fanatismo religioso se olvidaban de que un ídolo, independientemente del personaje representado, no era más que un trozo de piedra sin valor y que no merecía la más mínima veneración.

Aunado a ello, debemos sumar el hecho de que el catolicismo-romano en su afán de suplantar un ídolo por otro, le conllevaría a un masivo fracaso espiritual en la Nueva España. Muchos grupos indígenas mexicanos aun mantenían sus creencias y costumbres antiguas. Por ejemplo, bajo los altares cristianos, los indios escondían las imágenes de sus dioses y las veneraban en secreto. Otros acomodaron sus antiguas creencias a la nueva religión (Catolicismo) y así conservaron algunas de sus viejas costumbres.

Estudiosos e historiadores dignos de fe, han llegado a la conclusión que el creador del mito guadalupano pudo ser confeccionado por Alonso de Montufar (2do. Arzobispo de México) con el fin de afiliar a toda la grey indígena a su causa por medio del icono heroico Juan Diego, que era con el que se identificarían todos los nativos y haría ver del pueblo mestizo como el pueblo elegido por la Virgen de Guadalupe (FUENTE: Documentos guadalupanos por Xavier Noguez; El guadalupanismo por Ángel Tamiro).

El sacerdote Miguel Sánchez en su obra Imagen de la Virgen María Madre de Dios de Guadalupe (1648) convirtió la devoción guadalupana en un culto patriótico. Según él, la Madre de Dios había escogido a México para su aparición y a un indio para su revelación. Había mostrado así su preferencia por la tierra mexicana. Por eso, según Sánchez, México era una tierra de privilegio. Actualmente, el guadalupanismo ha desviado en los últimos años, la veneración y adoración de Dios Todopoderoso hacia la imagen de la Virgen Tonantzin-María de Guadalupe. (FUENTE: Mi libro de Historia de México. Sexto grado. Educación Primaria, SEP, 1992)

Guillermo Schulenburg y Carlos Warholtz se opusieron a la beatificación debido a que negaban su historicidad veraz. Schulenburg por su parte, le dijo al papa Juan Pablo II:


“-No canonice al indio Juan Diego porque nunca existió”.

El abad de la basílica de Guadalupe, Monseñor Guillermo Schulenburg, declaró a la revista Ixtus (dirigida por Javier Sicilia) en su número de invierno de 1995, que la fe del pueblo estaba por encima de la historicidad del acontecimiento guadalupano.



Más aún: Juan Diego es un símbolo y no una realidad, una tradición antes que un sujeto histórico; "No sólo hubo uno, sino muchos Juan Diego", dijo el abad en entrevista a la publicación de línea católica. En esos días nadie se rasgó las vestiduras. Pero, meses después, las declaraciones del abad fueron reproducidas convenientemente en una revista italiana y entonces se desató la polémica. Traidor a la Iglesia fue el apelativo más suave que recibió el abad.

La potestad maligna detrás de La Virgen de Guadalupe es con toda posibilidad, un principado (demonio territorial) muy fuerte ante las personas que no tienen a Cristo como su Salvador, como para que el papa Juan Pablo II le concediera potestad sobre todas las Américas.



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Créditos de fotos e imágenes

  • Virgen de guadalupe1. Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1436070.
  • Mb-guadalupe Extremadura. Copyrighted free use, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=756777.
  • El Tepeyac era el centro del culto a la diosa de la tierra antes de la llegada de los españoles. En la imagen, la más famosa efigie de Coatlicue. Cultura mexica, Posclásico Tardío (ss. XII-XV). De Luidger - Luidger, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=1612224.
  • Juan-Diego. Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=2450297