Behemot y Leviatán

En el capítulo 40 aparece Behemot, o sea “la bestia”


15 He aquí ahora behemot, el cual hice como a ti; Hierba come como buey. 16 He aquí ahora que su fuerza está en sus lomos, Y su vigor en los músculos de su vientre.

17 Su cola mueve como un cedro, Y los nervios de sus muslos están entretejidos. 18 Sus huesos son fuertes como bronce, Y sus miembros como barras de hierro. 19 El es el principio de los caminos de Dios; El que lo hizo, puede hacer que su espada a él se acerque.

20 Ciertamente los montes producen hierba para él; Y toda bestia del campo retoza allá. 21 Se echará debajo de las sombras, En lo oculto de las cañas y de los lugares húmedos. 22 Los árboles sombríos lo cubren con su sombra; Los sauces del arroyo lo rodean. 23 He aquí, sale de madre el río, pero él no se inmuta; Tranquilo está, aunque todo un Jordán se estrelle contra su boca. 24 ¿Lo tomará alguno cuando está vigilante, Y horadará su nariz? 

(Job 40:15-24, Versión Reina-Valera 1960)

Job 40:15 La palabra hebrea utilizada es heb. behêmôhth, bestias, pl. de behemáh. En la Septuaginta se trata de la forma plural de la palabra gr. thēría, que significa "bestias", «ganado». Esta forma puede designar la bestia o el bruto por excelencia, sin importar de qué monstruo se trate. De hecho, Behemot ha sido identificado con frecuencia con el elefante, o con un búfalo mítico mencionado en los textos de Ugarit. Aquí representa al hipopótamo, símbolo de la fuerza bruta que Dios controla, pero que el hombre es incapaz de domesticar.



1 ¿Sacarás tú al leviatán con anzuelo, O con cuerda que le eches en su lengua? 2 ¿Pondrás tú soga en sus narices, Y horadarás con garfio su quijada? 3 ¿Multiplicará él ruegos para contigo? ¿Te hablará él lisonjas? 4 ¿Hará pacto contigo para que lo tomes por siervo perpetuo? 5 ¿Jugarás con él como con pájaro, O lo atarás para tus niñas? 6 ¿Harán de él banquete los compañeros? ¿Lo repartirán entre los mercaderes? 7 ¿Cortarás tú con cuchillo su piel, O con arpón de pescadores su cabeza?
8 Pon tu mano sobre él; Te acordarás de la batalla, y nunca más volverás. 9 He aquí que la esperanza acerca de él será burlada, Porque aun a su sola vista se desmayarán. 10 Nadie hay tan osado que lo despierte; ¿Quién, pues, podrá estar delante de mí? 11 ¿Quién me ha dado a mí primero, para que yo restituya? Todo lo que hay debajo del cielo es mío. 12 No guardaré silencio sobre sus miembros, Ni sobre sus fuerzas y la gracia de su disposición. 13 ¿Quién descubrirá la delantera de su vestidura? ¿Quién se acercará a él con su freno doble? 14 ¿Quién abrirá las puertas de su rostro?
Las hileras de sus dientes espantan. 15 La gloria de su vestido son escudos fuertes, Cerrados entre sí estrechamente. 16 El uno se junta con el otro, Que viento no entra entre ellos. 17 Pegado está el uno con el otro; Están trabados entre sí, que no se pueden apartar. 18 Con sus estornudos enciende lumbre, Y sus ojos son como los párpados del alba. 19 De su boca salen hachones de fuego; Centellas de fuego proceden. 20 De sus narices sale humo, Como de una olla o caldero que hierve. 21 Su aliento enciende los carbones, Y de su boca sale llama. 22 En su cerviz está la fuerza, Y delante de él se esparce el desaliento. 23 Las partes más flojas de su carne están endurecidas; Están en él firmes, y no se mueven. 24 Su corazón es firme como una piedra, Y fuerte como la muela de abajo. 25 De su grandeza tienen temor los fuertes, Y a causa de su desfallecimiento hacen por purificarse.
26 Cuando alguno lo alcanzare, Ni espada, ni lanza, ni dardo, ni coselete durará. 27 Estima como paja el hierro, Y el bronce como leño podrido. 28 Saeta no le hace huir; Las piedras de honda le son como paja. 29 Tiene toda arma por hojarasca, Y del blandir de la jabalina se burla. 30 Por debajo tiene agudas conchas; Imprime su agudez en el suelo. 31 Hace hervir como una olla el mar profundo, Y lo vuelve como una olla de ungüento. 32 En pos de sí hace resplandecer la senda, Que parece que el abismo es cano. 33 No hay sobre la tierra quien se le parezca; Animal hecho exento de temor. 34 Menosprecia toda cosa alta; Es rey sobre todos los soberbios. 

(Job 41:1-34, Versión Reina-Valera 1960)


Job 40:25 Leviatán viene de la palabra hebrea liwyâthân, que significa “animal retorcido/serpenteado”, en la Septuaginta o Versión de los LXX se tradujo con la palabra griega drakonta, decl. de drakōn “dragón”. Este nombre designa propiamente a un monstruo del Caos primitivo, Job 3:8, que se pensaba que vivía siempre en el mar. Aquí se aplica al cocodrilo. Pero el animal descrito (que en Ezequiel 29:3; Ezequiel 32:2 simboliza a Egipto) sigue evocando aquí el recuerdo del monstruo vencido por Yahveh en los orígenes, ver Job 7:12, tipo, a su vez, de las potencias hostiles a Dios.

¿Es Behemot o Leviatán un término bíblico para referirse a los dinosaurios?



Saque el lector sus propias conclusiones a partir de las siguientes pautas:

  • Se cree que el Behemot (también conocido como Bahamuth) está asociado más bien al hipopótamo aunque la descripción dada no se asemeja en algunos detalles, debido a que la cola del hipopótamo parecería difícil de comparar con un poderoso cerdo. Ni encaja tampoco esta descripción con un rinoceronte. Aparece mencionado en la Biblia, en el Libro de Job (40,15-24) junto a Leviatán, que representaría al cocodrilo.
  • Algunos han identificado a Behemot como el Brontosaurio o un Apatosaurio o un Diplodocus. y al Leviatán como un Plesiosaurio.
  • No obstante, algunos sabios judíos concuerdan en que los dinosaurios están mencionados en el relato de la Creación en Génesis 1:21. Esto que correctamente se ha traducido como "grandes animales acuáticos", puede ser traducido también "grandes monstruos" y también como "dragones". Otros creen que los dinosaurios obviamente eran animales terrestres y tuvieron que haber sido hechos en ese día, junto con Adán y Eva, quienes también fueron creados en el sexto día (Génesis 1: 24-31; Job 40: 15). 
  • En Abot de Rabí Natán, que es un pequeño tratado que fue incluido al final del tratado talmúdico de “Avodá Zará”, en el capítulo 1: 7, datos precisos de la situación de la serpiente antigua, que fue mencionada a lo largo del capítulo 3 en el primer libro de Moshé: conocido como “Génesis” (“Bereshit”). En Abot de Rabí Natán, se explica que la citada serpiente caminaba erguida, y no reptando como lo hace ahora (lo cual nos da una pauta y concuerda plenamente con la conjetura arriba mencionada, o sea, que los dinosaurios tenían una postura que fue totalmente recta, similar a la de los mamíferos. y se movían similar a como lo hace un caballo, con los miembros soportando el cuerpo). Tenemos aquí, un reptil de esas características mencionado en el Talmud.
Depende de cómo interpreta las evidencias disponibles en la Biblia y cómo ve al mundo alrededor suyo. En general podemos deducir que los dinosaurios y el hombre coexistieron.


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Créditos de fotos e imágenes

  • Did Dinosaurs Walk Among Humans in the Days of the Bible?, abovetopsecret.com. Disponible en el sitio web: http://www.abovetopsecret.com/forum/thread1017504/pg1
  • Leviathan, artículo disponible en http://monster.wikia.com/wiki/Leviathan; Imágen disponible en: http://monster.wikia.com/wiki/Leviathan?file=Leviathan_by_beloved_creature-d39y19b.jpg
  • El monstruo del lago Ness – Leyenda Urbana. 10 de Mayo de 2007. Licensed under Fair use via Planeta Curioso - Las Curiosidades del mundo - Imágen prestada fielmente de: http://www.planetacurioso.com/2007/05/10/el-monstruo-del-lago-ness-leyenda-urbana/