La Cena del Señor


La Cena del Señor Jesús fue instituida por Él la misma noche en que fue entregado (1a. Corintios 11:23-26; s. Mateo 26:20-26; s. Marcos 14:17-22; s. Lucas 22:19-23), para que se observara en sus iglesias (Hechos 2:41,42; 20:7; 1a. Corintios 11:17-22,33,34) hasta el fin del mundo (s. Marcos 14:24,25; s. Lucas 22:17-22; 1a. Corintios 11:24-26), para el recuerdo perpetuo y para la manifestación del sacrificio de sí mismo en su muerte (1a. Corintios 11:24-26; s. Mateo 26:27,28; s. Lucas 22:19,20), para confirmación de la fe de los creyentes en todos los beneficios de la misma (Romanos 4:11), para su alimentación espiritual y crecimiento en Él (s. Juan 6:29,35,47-58), para un mayor compromiso en todas las obligaciones que le deben a Él (1a. Corintios 11:25), y para ser un vínculo y una prenda de su comunión con Él y entre ellos mutuamente (1a. Corintios 10:16,17).

En esta ordenanza Cristo no es ofrecido a su Padre, ni se hace en absoluto ningún verdadero sacrificio para la remisión del pecado ni de los vivos ni de los muertos; sino que solamente es un memorial de aquel único ofrecimiento de sí mismo y por sí mismo en la cruz, una sola vez para siempre (s. Juan 19:30; Hebreos 9:25-28; 10:10-14; s. Lucas 22:19; 1a. Corintios 11:24,25), y una ofrenda espiritual de toda la alabanza posible a Dios por el mismo (s. Mateo 26:26,27,30 con Hebreos 13:10-16). Así que el sacrificio papal de la misa, como ellos la llaman, es sumamente abominable e injurioso para con el sacrificio mismo de Cristo, la única propiciación por todos los pecados de los elegidos.

El Señor Jesús, en esta ordenanza, ha designado a sus ministros para que oren y bendigan los elementos del pan y del vino, y que los aparten así del uso común para el uso sagrado; que tomen y partan el pan, y tomen la copa y (participando también ellos mismos) den ambos a los participantes (1a. Corintios 11:23-26; s. Mateo 26:26-28; s. Marcos 14:24,25; s. Lucas 22:19-22).

El negar la copa al pueblo (s. Mateo 26:27; s. Marcos 14:23; 1a. Corintios 11:25-28), el adorar los elementos, el elevarlos o llevarlos de un lugar a otro para adorarlos y el guardarlos para cualquier pretendido uso religioso (Éxodo 20:4,5), es contrario a la naturaleza de esta ordenanza y a la institución de Cristo (s. Mateo 15:9).

Los elementos externos de esta ordenanza, debidamente separados para el uso ordenado por Cristo, tienen tal relación con Él crucificado que en un sentido verdadero, aunque en términos figurativos, se llaman a veces por el nombre de las cosas que representan, a saber: el cuerpo y la sangre de Cristo (1a. Corintios 11:27; s. Mateo 26:26-28); no obstante, en sustancia y en naturaleza, esos elementos siguen siendo verdadera y solamente pan y vino, como eran antes (1a. Corintios 11:26-28; s. Mateo 26:29).

Esa doctrina que sostiene un cambio de sustancia del pan y del vino en la sustancia del cuerpo y la sangre de Cristo (llamada comúnmente Transustanciación), por la consagración de un sacerdote, o de algún otro modo, es repugnante no sólo a la Escritura (s. Mateo 26:26-29; s. Lucas 24:36-43,50,51; s. Juan 1:14; 20:26-29; Hechos 1:9-11; 3:21; 1a. Corintios 11:24-26; s. Lucas 12:1; Apocalipsis 1:20; Génesis 17:10,11; Ezequiel 37:11; Génesis 41:26,27) sino también al sentido común y a la razón; echa abajo la naturaleza de la ordenanza; y ha sido y es la causa de muchísimas supersticiones y, además, de crasas idolatrías.

Lo mismo ha sucedido con la doctrina herética de la Consubstanciación, la cual alega una "presencia real" de Cristo, i. e. según los Lolardos y las iglesias evangélicas luteranas, que el pan es realmente cuerpo y el vino es realmente sangre durante la comunión. De igual modo, la herejía de la Presencia Mística planteaba que una gran bendición acompañaba a estos elementos y el cristiano participaba del cuerpo y de la sangre de Cristo. Dicha doctrina es defendida por las iglesias calvinistas.

Tanto la Transubstanciación, la Consubstanciación y la Presencia Mística son consideradas doctrinas heréticas sin fundamento bíblico de manera unánime por las iglesias cristianas de sana doctrina.
  • Los católicos romanos y los cristianos ortodoxos de Grecia, Rusia y de Oriente en general, denominan a su fe en la Santa Comunión como Transubstanciación.
  • Los evangélicos luteranos creen en la  Consubstanciación.
  • Los reformados calvinistas creen en la Presencia Mística.
El reformador suizo Ulrico Zuinglio dijo: “Nosotros nos identificamos con la cena simbólica del Señor”. Los cristianos bautistas creemos que Zuinglio está en lo cierto y está respaldada bíblicamente. (Mateo 26:17-29; 1a. Corintios 11:23-26).

Los que reciben dignamente esta ordenanza (1a. Corintios 11:28), participando externamente de los elementos visibles, también participan interiormente, por la fe, de una manera real y verdadera, aunque no carnal ni corporal, sino alimentándose espiritualmente de Cristo crucificado y recibiendo todos los beneficios de su muerte (s. Juan 6:29,35,47-58). El cuerpo y la sangre de Cristo no están entonces ni carnal ni corporal sino espiritualmente presentes en aquella ordenanza a la fe de los creyentes, tanto como los elementos mismos lo están para sus sentidos corporales (1a. Corintios 10:16).

Todos los ignorantes e impíos, no siendo aptos para gozar de la comunión con Cristo, son por tanto indignos de la mesa del Señor y, mientras permanezcan como tales, no pueden, sin pecar grandemente contra Él, participar de estos sagrados misterios o ser admitidos a ellos (s. Mateo 7:6; Efesios 4:17-24; 5:3-9; Éxodo 20:7,16; 1a. Corintios 5:9-13; 2a. Juan 10; Hechos 2:41,42; 20:7; 1a. Corintios 11:17-22,33,34); además, quienquiera que los reciba indignamente es culpable del cuerpo y la sangre del Señor, pues come y bebe juicio para sí (1a. Corintios 11:20-22,27-34).

____________

Créditos de fotos e imágenes

  • Fresco de Sant'Angelo in Formis (ca. 1100, maestro italo-bizantino de la escuela de Monte Cassino). De Italo-Byzantinischer Meister - The Yorck Project: 10.000 Meisterwerke der Malerei. DVD-ROM, 2002. ISBN 3936122202. Distributed by DIRECTMEDIA Publishing GmbH., Dominio público, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=153241.