Iglesia Católica Romana

El 27 de Februarius de 380, Flavius Gratianus (el Joven) y Flavius Valentinianus (Valentinianus II) publicaron un edicto para que todos sus súbditos profesaran la fe de los obispos de Roma y Alejandría (esto es, la fe nicena). El movimiento fue principalmente una ofensiva contra las diversas creencias que habían surgido fuera del arrianismo, pero sectas disidentes menores, tales como los macedonios, también fueron prohibidas. 

El texto exacto de este decreto, reunido en el Codex Theodosianus XVI.1.2, fue:

Imppp(eratores) Gratianus, Valentinianus et Theodosius AAA(ugusti).
Edictum ad populum Urbis Constantinopolitanae. Cunctos populos, quos clementiae nostrae regit temperamentum, in tali volumus religione versari, quam divinum Petrum apostolum tradidisse Romanis religio usque ad nunc ab ipso insinuata declarat, quamque pontificem Damasum sequi claret et Petrum Alexandriae episcopum, virum apostolicae sanctitatis; hoc est ut secundum apostolicam disciplinam evangelicamque doctrinam Patris et Filii et Spiritus Sancti unam deitatem sub parili maiestate et sub pia Trinitate credamus.
§ 1. Hanc legem sequentes Christianorum Catholicorum nomen iubemus amplecti, reliquos vero dementes vesanosque iudicantes haeretici dogmatis infamiam sustinere, nec conciliabula eorum ecclesiarum nomen accipere, divina primum vindicta, post etiam motus nostri, quem ex coelesti arbitrio sumpserimus, ultione plectendos. Dat(um) (die) III (ante) Kal(endas) Mart)ias), Thessalonica, Gratiano A(ugusto) V (quinto), et Theodosio A(ugusto) I (primo) Co(n)s(ulibu)s 

(Decreta selecta de religione. Theodosius I, en Patrologia Latina, París 1845, vol. 13, LIB. XVI. TIT. I. DE FIDE CATHOLICA, col. 530B-530C)

En cualquier caso, el adjetivo «católico» aplicado a la iglesia cristiana, ya había sido usado por vez primera por Ignacio de Antioquía en el año 117.

«La palabra católico (gr. katholikos de katholou —a través del todo, esto es, "universal" — ocurre en los clásicos griegos, por ejemplo, en Aristóteles y Polibio, y fue libremente usada por los primeros escritores cristianos en lo que podemos llamar su sentido primitivo y no eclesiástico.

Así encontramos frases como


  • “…la resurrección católica” (Justino Mártir), 
  • “…la bondad católica de Dios” (Tertuliano de Cartago), 
  • “…los cuatro vientos católicos” (Ireneo de Lyon), 


donde nosotros debemos hoy hablar de


  • “la resurrección general”, 
  • “la bondad absoluta o universal de Dios”, 
  • “los cuatro vientos principales”, etc... 

La combinación “…la iglesia católica” (he katholike ekklesia) se encuentra por vez primera en la Epístola de san Ignacio de Antioquía a los esmirnos, escrita alrededor del año 110.

Dice así: 

“Allí donde deba aparecer el obispo [ἐπίσκοπος ], donde esté la gente, incluso donde Jesús podía estar, hay una iglesia católica (o universal) [Καθολική Εκκλησία]”.»

— Ignacio de Antioquía, Ad Smyrn. 8, 2

Asimismo, alrededor del siglo IV Paciano de Barcelona escribió lo siguiente: 

Christianus mihi nomen est, catholicus cognomen 
(Cristiano es mi nombre, católico es mi apellido) 

— Pacianus, Epistula 1, 4