| El Sexto Mandamiento | |
|---|---|
| Texto: | Éxodo 20:13 |
| Hebreo: | Lo tirtsach (לא תרצח) |
| Traducción precisa: | "No asesinarás" (no "No matarás") |
| Griego NT: | Phoneuo (asesinar) vs. Apokteino (matar/ejecutar) |
El llamado "Sexto Mandamiento" del Decálogo es uno de los pilares de la ética bíblica. Sin embargo, su traducción popular como "No matarás" ha generado confusión, llevando a algunos a creer que la Biblia prohíbe cualquier forma de quitar la vida humana. Un estudio cuidadoso del texto original hebreo y su contexto revela una distinción crucial: el mandamiento prohíbe el asesinato, no toda forma de muerte.
"No asesinarás." (Éxodo 20:13, énfasis añadido).
En el texto hebreo masorético, la frase es lo tirtsach (לא תרצח). El verbo ratsach se refiere específicamente al asesinato premeditado, al homicidio ilegal y malicioso de una persona inocente. No es el término general para "matar". La Biblia hebrea utiliza otras palabras, como harag (matar en general, como en la guerra) o mut (dar muerte o ejecutar legalmente), para situaciones que Dios mismo regula o instituye.
Por lo tanto, el mandamiento prohíbe categóricamente el homicidio intencional de un inocente, lo cual incluye el crimen, el suicidio, el aborto provocado y la eutanasia. No obstante, las Escrituras distinguen claramente entre el asesinato (pecado abominable) y el acto de quitar la vida en contextos de justicia divina o preservación de la vida inocente.
1. Contextos en los que quitar la vida no es considerado "asesinato"
La Biblia establece marcos legales y morales donde la muerte de una persona no viola el mandamiento de lo tirtsach, ya que no constituye un asesinato ilegal:
- La Pena Capital (Ajusticiamiento): Tras un juicio justo, con testigos y debido proceso, la ejecución de un criminal culpable es presentada como un acto de justicia divina delegado a las autoridades civiles (Éxodo 21:12-14; Levítico 24:17; Números 35:30-31). No es venganza, es la restauración del equilibrio moral.
- La Defensa Propia: La ley mosaica exime de culpa a quien mata a un agresor que irrumpe en su hogar con intención de dañar, reconociendo el derecho inherente a preservar la propia vida o la de los inocentes bajo su cuidado (Éxodo 22:2-3).
- La Guerra Justa: En un mundo caído (Romanos 3:10-18), la guerra es una triste consecuencia del pecado humano. Sin embargo, cuando Dios ordena o permite la guerra contra naciones que han alcanzado el colmo de la iniquidad (como los cananeos, cuya maldad incluyó el sacrificio infantil), actuar como instrumento de ese juicio no es asesinato, sino ejecución de la justicia divina (Josué 4:13; 1 Samuel 15:3).
2. La continuidad en el Nuevo Testamento: Phoneuo vs. Apokteino
El Nuevo Testamento reaffirma la santidad del mandamiento, citando Éxodo 20:13 en Romanos 13:9. Sin embargo, el griego del Nuevo Testamento mantiene la misma distinción lingüística que el hebreo:
- Phoneuo (φονεύω): Significa "asesinar" o "cometer homicidio". Es el término usado en Romanos 13:9 y en las advertencias de Jesús contra el odio en el corazón (Mateo 5:21). Este es el pecado prohibido.
- Apokteino (ἀποκτείνω): Significa "matar", "dar muerte" o "ejecutar". Se usa en contextos donde se quita la vida, ya sea por autoridad legítima, en guerra, o por el juicio divino.
Jesús utilizó apokteino en una advertencia crucial:
"Y no temáis a los que matan [apokteinousin] el cuerpo, mas el alma no pueden matar [apokteinai]; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el Gehena." (Mateo 10:28).
Dios tiene la autoridad soberana para dar la vida y para quitarla. Cuando Dios ejecuta un juicio, no comete phoneuo (asesinato), porque Él es el Autor de la vida y el Juez justo de todo el universo. La "paga del pecado es muerte" (Romanos 6:23), y toda la humanidad ha pecado (Romanos 3:23). Por lo tanto, la intervención divina para terminar una vida, ya sea por juicio o por soberanía, es legal y justa.
3. Preguntas Frecuentes: Apologética sobre las Guerras del Antiguo Testamento
Pregunta: Si está prohibido asesinar a un inocente, ¿por qué Dios ordenó matar niños en las guerras contra los pueblos paganos (como los cananeos)? ¿No es esto contradictorio?
Respuesta: Esta es una de las objeciones más comunes contra la Biblia, pero se resuelve al comprender la naturaleza del juicio corporativo y la soberanía de Dios sobre la vida y la eternidad.
El juicio era corporativo contra una cultura depravada: Las naciones cananeas no fueron destruidas por su etnia, sino por su maldad moral insoportable, que incluía la prostitución cultual y el sacrificio de sus propios hijos a dioses como Moloc (Levítico 18:24-25). Dios advirtió durante siglos antes de actuar. La destrucción fue un "cáncer" extirpado para evitar que esa depravación corrompiera a Israel y al mundo.
El destino eterno de los niños inocentes: Aunque la muerte física de estos niños fue una consecuencia trágica de la maldad corporativa de sus padres, la teología bíblica conservadora sostiene que los niños que mueren antes de alcanzar la edad de responsabilidad moral (o "edad de la rendición de cuentas") son recibidos en la misericordia de Dios.
El rey David, tras la muerte de su hijo inocente, declaró: "Yo voy a él, mas él no volverá a mí" (2 Samuel 12:23), expresando la certeza del reencuentro en la eternidad.
Jesús afirmó: "Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis; porque de los tales es el reino de los cielos" (Mateo 19:14).
Por lo tanto, aunque los padres rebeldes enfrentaron el juicio eterno en el Gehenna (el lago de fuego, tras el estado intermedio del Sheol o Hades), las Escrituras nos dan bases sólidas para creer que esos niños, inocentes de pecado personal, fueron recibidos en la presencia gloriosa de Dios. Desde una perspectiva eterna, Dios, en Su soberana misericordia, los libró de crecer en una cultura de idolatría extrema que probablemente los habría llevado a la condenación eterna.
Pregunta: ¿Tiene esto alguna aplicación o paralelo en la actualidad?
Respuesta: Sí. Vemos un reflejo trágico de este principio en nuestro mundo caído: las acciones pecaminosas de los adultos a menudo traen sufrimiento a los inocentes. Cuando una pareja se divorcia de manera egoísta, los hijos sufren las consecuencias emocionales y psicológicas sin merecerlo. Cuando hay irresponsabilidad sexual que conduce al abandono o al aborto, se está infligiendo un daño terrible a un inocente. Dios no es el autor del mal, pero permite que las consecuencias del pecado se manifiesten en un mundo caído, al mismo tiempo que extiende Su gracia y redención a las víctimas inocentes.
Conclusión
El mandamiento Lo tirtsach es una protección divina para la vida humana inocente. Prohíbe el asesinato, el aborto y la eutanasia, afirmando que la vida es sagrada porque pertenece a Dios. Sin embargo, la Biblia no es un texto pacifista ingenuo; reconoce la realidad del pecado y establece que Dios, en Su soberanía, ha delegado la espada a las autoridades para la justicia (Romanos 13:4) y se reserva el derecho de ejecutar juicio.
Para el creyente, la certeza de que Dios es un Juez justo, y que Su misericordia cubre a los inocentes que parten de este mundo, nos permite confiar en Su soberanía, incluso cuando las circunstancias de un mundo caído nos resultan difíciles de comprender.
Bibliografía y Fuentes Referenciales
Fuentes Bíblicas y Exegéticas:
- Kaiser, W. C. (1983). Toward Old Testament ethics. Zondervan.
- Walton, J. H. (2001). The NIV application commentary: Exodus. Zondervan.
Fuentes Teológicas y Apologéticas:
- Geisler, N. L. (1989). Christian ethics: Options and issues. Baker Books.
- Sproul, R. C. (2013). The holiness of God. Tyndale House Publishers.
- Walvoord, J. F. (1974). The rapture question. Zondervan. (Incluye discusiones sobre la edad de responsabilidad y el destino de los infantes).
Fuentes de Consulta General:
- Santa Biblia, Reina-Valera 1960. Sociedades Bíblicas Unidas.
- Biblia de Estudio Plenitud. (1994). Editorial Caribe.
